martes, 19 de mayo de 2015

El futuro del 3D printing en arquitectura

















Vivimos ese momento de euforia que acontece cada vez que vemos emerger una nueva tecnología, como es la impresión 3D en este caso. Empresas innovadoras compiten por ser las primeras en alcanzar determinados hitos para demostrar las posibilidades futuras de estas técnicas, en algunos casos incluso imprimiendo un coche funcional a tamaño natural. Demostrando al mismo tiempo las limitaciones actuales de la impresión aditiva con plástico.
















Por ejemplo la necesidad de postproducción. Largas horas de emplastecido y lijado separan el producto inicial del impecable acabado final.
















La conclusión inicial es que no parece que en un futuro cercano pasen a fabricarse así los coches. Sin embargo lo que no se aprecia a primera vista es la evidencia y alcance del salto técnico de haber pasado de la impresora de sobremesa a una máquina de dimensiones industriales, capaz de producir piezas de tamaño considerable, con un acabado rugoso pero fiel a la geometría del modelo proyectado. En este caso se ha utilizado una máquina que deposita ABS cargado con fibras de carbono, en una extrusión de varios milímetros de diámetro.

Si es por romper las barreras del tamaño, nuevas impresoras gigantes que extruyen mortero de cemento están creando muros para edificios en China.
















La calidad superficial y la precisión general del objeto obtenido deja mucho que desear. Sin duda estos sistemas acabarán encontrando su aplicación ventajosa, pero no parece que vayan a desplazar inmediatamente las técnicas tradicionales de construcción.

Sin embargo algunas oportunidades si parecen visualizarse, como por ejemplo el reciclaje de plásticos. Qué atractivo sería en vez de tener que comprar constantemente material de impresión para las máquinas, poder surtirse desde cualquier papelera de la calle de botellas de plástico, o simplemente usar las que sobran en casa, molerlas como el café y alimentar nuestra máquina con el resultado en grano.















Las impresoras de gran tamaño ya están llegando y en breve plazo serán una realidad. Esto permitiría realizar componentes de tamaño arquitectónico, paneles de fachada, por ejemplo, con una variedad de formas insólita hasta el momento. Big Rep es un paso más en esta carrera.



Con mucha mayor sensibilidad formal que otras propuestas la 3D printed house 1.0, de Rael San Fratello, anticipa alguna de las posibilidades que se avecinan a corto plazo.



















Nada de impresoras gigantes, sino una batería de pequeñas impresoras que generan los "ladrillos" de forma libre que ensamblados dan lugar a formas complejas. Este método parece adecuado para superficies caladas, pero ¿que pasa con superficies lisas?. Queda mucho por investigar, pero sin duda este apasionante mundo nos dará gratas sorpresas en los próximos años.

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