miércoles, 20 de abril de 2011

RepRap: la máquina que se replica a sí misma.























Darwin es el nombre de la primera versión de un plotter 3D de fabricación artesanal. Solo esto ya es interesante, en una época en que la impresión tridimensional está pasando de la utopía a los hechos y de la exclusividad al gran público. Sin embargo este ejemplar, o generación de ejemplares no solo es interesante per se sino por ser el producto de una iniciativa ciertamente visionaria. Se trata de la primera versión de RepRap, un plotter 3D de patente libre que imprime piezas de plástico. Como está hecho en parte de piezas de plástico, puede reproducirlas y así crear un duplicado de las suyas para la construcción de otro ejemplar. De este modo se afirma que es una máquina capaz de autoreplicarse, al menos parcialmente.











Con independencia de su utilidad inmediata y de si su capacidad de replicación es real o solo aparente, lo más relevante parece la constatación de que gracias a internet y al concepto de "conocimiento libre" que sin duda es la revolución del siglo XXI, el público en general estará en disposición de acceder libremente a una serie de posibilidades desconocidas hasta la fecha, tales como la fabricacición personal. Según esta filosofía las personas podrán elaborar productos a medida y personalizados sin depender de los criterios comerciales de la industria, gracias a estas máquinas capaces de imprimir en tres dimensiones prácticamente cualquier objeto.

En un primer impulso inicial y en un plazo relativamente breve ya se ha producido la segunda generación de RepRap, denominada Mendel. La filosofía se mantiene y aproximadamente por 400€ se pueden comprar los componentes necesarios para su construcción. En el sitio web de RepRap se pueden descargar gratis todas las instrucciones y el software necesario para su construcción y puesta en marcha.

Esta experiencia, procedente del espíritu inconformista de un investigador de la universidad de Bath, Adrian Bowyler que la concibió en 2004, está relacionada con el concepto FabLab del MIT. En efecto, para extender el concepto de la fabricación personalizada el MIT fomentó la creación de FabLabs por todo el mundo, aunque sus fines no necesariamente deban ser sociales. En Barcelona se encuentra el del Iaac, que construyó su casa solar para el concurso Solar Decathlon Europe 2010. En este sentido es el primero en aplicar la filosofía FabLab a la construcción de viviendas. La autoconstrucción se invoca como mecanismo de producción opuesto a la industrialización, como medio de adaptarse a las necesidades concretas sin chocar con las rigideces industriales (inversiones, infraestructuras, rentabilidad). En esta línea el FabLab de Barcelona ha progresado en una pequeña realización de vivienda de autoconstrucción de bajo coste, inspirada en las construcciones precarias de Caracas, llamada Rancho Digital.

Desde este blog se lanza una nueva idea: la de que en el futuro próximo la fabricación personal dirigida hacia la autoconstrucción pueda generar viviendas de bajo coste adaptadas a las necesidades y los materiales disponibles en comunidades de escasos medios alejadas de los nucleos urbanos. Esta revolución necesita aún de experiementos que como Darwin y Mendel demuestren la viabilidad de la idea, pero al menos la idea está enunciada. En cualquier caso hace solo cinco años estas máquinas estaban aún por construir.




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