jueves, 15 de julio de 2010

Proceso constructivo de las casas solares SDE 2010, II: transporte-montaje. Por Graciela Ovando y Benito Lauret

Puede decirse que casi nadie proyecta uno de estos prototipos sin pensar antes en cómo se va a transportar hasta el lugar del concurso. El hecho de que estas casas deban estar listas en unos pocos días obliga a tomarse muy en serio la estrategia de montaje. Por ello agunos como Virginia optan por traerse la casa terminada en un único transporte. Esta estrategia es costosa, pero es la más cómoda de cara a aprovechar el escaso plazo de construcción para colocar algunas placas extra en el tejado, resolver la plataforma y el ajardinado exterior y sobre todo volver a comprobar el funcionamiento de las instalaciones (que por supuesto ya vienen terminadas y probadas). Su principal inconveniente es que el esquema del proyecto ha de ser siempre lineal.















 
Otra estrategia muy utilizada es  el empleo de módulos tridimensionales ligeros, lo que permite un grado de acabado previo muy alto y una rapidez de montaje notable. De este modo se pueden llegar a utilizar transportes convencionales, es decir aquellos que no superan los 2,5 metros de anchura, reduciéndose enormemente el coste del transporte.

 
 

















Es el caso de la universidad de Sttutgart, que tenía excelentemente planificado cada movimiento para realizar un montaje impecable en un tiempo record.
Otra estrategia utilizada es la de la "panelización", es decir, la de trabajar con elementos superficiales o bidimensionales, o sea, paredes y tabiques, que permiten ir armando un mecano con elementos más o menos terminados. En este caso el número de juntas y conexiones a resolver es mucho mayor, lo que retrasa algo el plazo de ejecución, haciendo sin embargo el transporte más fácil y permitiendo mucha más libertad de diseño. Ejemplos de ello son Team Wuppertal y Berlín.
 
Finalmente existe una última estrategia de transporte y montaje que podríamos llamar "kit", que se compone de una multitud de pequeñas piezas que encajan perfectamente y que siguiendo un orden muy estricto permiten un montaje suficientemente rápido. Esta estrategia permite utilizar los medios de transporte más económicos, a cambio de ser el sistema que más mano de obra in situ requiere, y en teoría el más lento de todos.


















Es por ejemplo el caso de la universidad China de Tongji, con su Bamboo house, en la que se montó en primer lugar el armazón de la estructura para ir después añadiendo el resto de elementos constructivos hasta completar la casa.

martes, 6 de julio de 2010

Proceso constructivo de las casas solares SDE 2010, I: cimentaciones. Por Graciela Ovando y Benito Lauret















En esta zapata de la universidad de Florida se aprecian algunos de los conceptos necesarios para el diseño de cimentaciones para este tipo de viviendas de concurso. En primer lugar el reparto de cargas en el terreno, con una base amplia que reduzca la presión según las condiciones mecánicas del terreno. En segundo lugar elementos de centrado horizontal, dado que podría haber movimientos por deslizamiento horizontal. En tercer lugar y muy importante regulación vertical de altura, para conseguir un plano final de apoyo de la losa perfectamente horizontal. Finalmente, se aprecian unos elementos de tirante, para mantener la verticalidad de los elementos metálicos entre la base de la zapata y el elemento de regulación de altura.
Las estrategias constructivas para la cimentación y subestructura de apoyo del piso principal han sido muy variadas. Cualquier sistema vale si es fácil de montar y desmontar, es estable y permite regulación en altura, como los elementos tomados de los andamios modulares.

A pesar de que se trata de un elemento oculto se han podido observar verdaderas maravillas de ejecución impecable, como las de la casa finlandesa, que contaban con dos sistemas de regulación: una caja de grava confinada y un elemento metálico de rosca.

Sorprendentemente algunos, como la universidad de Grenoble, contaron con que el terreno tenía excelentes características mecánicas (1MPa=10Kp/cm2), haciendo unas zapatas con una base diminuta y acertaron. Parece que la base de zahorra (arena y grava) apisonada, preparada por la organización del concurso, no empeoró gran cosa con la lluvia. Nada que ver con el cesped de Washington D.C., donde se celebra el concurso americano.

La universidad de Valladolid optó por una solución simple y efectiva: base de plástico para evitar deslizamientos, tablones para repartir la carga y elementos estándar de los utilizados para realizar estabilizadores de fachada, que incluyen los elementos de regulación vertical.

Sin embargo si hubiera que dar algún premio a la cimentación más pecisa, mas exacta y mas limpiamente ejecutada, se lo habría llevado Sttutgart, con sus impecables piezas de madera de varios tamaños, perfectamente colocadas, con sus piezas metálicas de transición reforzadas con cartelas triangulares, y su perfecta alineación horizontal, con piezas metálicas de centrado paralelas y diagonales, y su regulación vertical perfectamente calibrada al milímetro.

 
Igualmente el premio a la cimentación más extraña se lo llevarían las zapatas de la universidad alemana de Rosenheim, sin duda otro trabajo de orfebrería para un elemento que finalmente quedará oculto por la casa y su plataforma perimetral. 

lunes, 28 de junio de 2010

Conducir un muscle car a escala 1:24


Quizá sean pocos los que pueden permitirse coleccionar coches clásicos y darse el gusto de conducirlos los domingos o participar en exhibiciones. Es dificil sustraerse al atractivo de los imponentes deportivos americanos de los años setenta, representantes decadentes de una época de consumo alegre de gasolina barata. Nadie en su sano juicio los utilizaría hoy en día como vehículo cotidiano y recluidos en su papel eterno de joyas de colección, no representan una amenaza seria por sus emisiones contaminantes. Mucho menos si son eléctricos y a escla 1:24.

Las sensaciones de conducir uno de estos pequeños bólidos no se pueden comparar evidentemente con las de uno real, pero por un precio muy inferior podemos permitirnos el lujo de disfrutar la sensación de aceleración y velocidad de una de estas bellezas del asfalto. La mala noticia es que no se venden como tales, sino que hay que construirlos a partir de componentes comerciales. Y esta parte es la que verdaderamente puede enloquecer a los fanáticos de la mecánica y la customización, en este caso a escala.

En primer lugar, la mecánica debe tomarse de algún fabricante de coches de radio control a una escala similar, por ejemplo la más común es 1:28. Las mejores alternativas son los Mini-z, de la marca Kyosho, de gran calidad y precio respetable y los Xmods, de la marca Radio Shack, más económicos y dificiles de encontrar en Europa, aunque no en EE.UU. o en Internet. 



Ambas marcas tienen unas prestaciones aceptables de serie, sobre todo para deambular por un espacio reducido. Pero si se desea montar un caballo salvaje en una explanada de hormigón pulido, un polideportivo de parquet o un circuito de competición, entonces hace falta alguna inversión extra y una preparación mecánica. Esta básicamente suele incluir rodamientos en las ruedas y el diferencial, motores más potentes y turbo-Fets en la electrónica del receptor-variador. Sin embargo, un aumento sensible de prestaciones se puede conseguir simplemente conectando dos pilas más, en serie, a la alimentación de coche, pasando de 4 a 6 baterías AAA.
La carrocería se puede tomar de alguno de los kits de plástico para armar comercializados por marcas como Revell o AMT, pintada y terminada a nuestro gusto. En ella habrá que realizar con plástico los anclajes para el chasis, a imagen y semejanza que las carrocerías propias de los mismos. Aunque Xmods ha comercializado un Ford Mustang y un Camaro clásicos, su calidad de reproducción deja mucho que desear.
Conseguir unas ruedas que combinen es la guinda del pastel. Se suele conseguir con algunas llantas de la marca del chasis (imprescindible) y unos neumáticos de mayor perfil, prestados de otros modelos o si hay suerte del propio kit de plástico. Por cierto los neumáticos Nascar de Mini-z son la opción perfecta para esta cuestión.

Después al taller a hacer la extensión del chasis, adaptar ruedas, pintar y hacer decoración del motor simulado e interiores. Si llegamos hasta el final habremos creado una pieza única que nos llenará de satisfacción con solo contemplarla y que además nos permitirá poner a prueba nuestros reflejos de pilotaje sin arriesgar la vida y a un precio infinitamente menor.

Alguien se estará preguntando de qué precio hablamos y cuantas horas se invierten. Podría decirse que con 200€ se podría hacer algo decente y hasta se podría hacer con 100€. Las horas de trabajo pueden oscilar entre 20 y 40. El tiempo necesario para decidirse por un modelo y encontrar una carrocería concreta es indeterminado. Pregunte en los foros usted mismo.

jueves, 17 de junio de 2010

Charles Deaton Sculpture House: una joya del pasado.
















Construida en Genesee Mountain, a las afueras de Denver, Colorado,  en 1963 por Charles Deaton la Sculpture House permanece como uno de esos raros ejemplos de arquitectura futurista de los años '60 que se han convertido en pieza de colección.
Sin entrar en la interesante personalidad del autor, cuyo único proyecto residencial fué esta casa, si merece la pena citar alguna de sus frases: "las personas no tienen ángulos, por tanto ¿por qué deberían vivir en rectángulos? El pensaba que la gente debería habitar espacios curvos, como ya lo hacía antes de que la geometría de Euclides escuadrase por completo nuestras ciudades.
La historia de esta casa no pudo ser más azarosa. Tras haber sido proyectada por el propio Deaton para vivir con su familia, una vez construido el exterior y debido a dificultades financieras, no pudo terminarse el interior y no llegó a habitarse, permaneciendo desocupada durante más de cuarenta años.
Otra de sus peculiaridades es haber aparecido como casa futurista en la comedia de ciencia ficción de Woody Allen "el dormilón" (1973).
La casa pasó por diversos estados de abandono, a pesar de la fama reportada por la película, sirviendo incluso de refugio para las alimañas. Hasta hubo rumores de demolición hacia 1996, coincidiendo con la muerte de su autor. Sin embargo en 2003 fué adquirida y el proyecto se terminó según los planos de Deaton por su hija Charlee. Fue catalogada en 2004, pero a pesar de todo no fué hasta 2006, en que fué nuevamente vendida, cuando su dueño decidió vivir en ella, cumpliendo finalmente la funcionalidad doméstica para la que fué creada por su autor en 1963.

miércoles, 16 de junio de 2010

FabLab house en construcción.

No se trata de una escultura de Christo, sino de los fragmentos de la casa FabLab antes de ser ensamblados, convenientemente protegidos de la lluvia. 
Esta casa solar de la que ya hemos hablado en este blog,  tiene un planteamiento diferente al resto de las casas solares del concurso, que se aprecia incluso en su construcción.

Su osamenta, casi orgánica se confunde con su envolvente y está realizada en contrachapado finlandés cortado con máquinas de control numérico según un cuidadoso patronaje creado por ordenador.

Probablemente no se trata de un proyecto especialmente pensado para construirse ultra-rápidamente en unos pocos días, sino que podría acometerse de diversas maneras, unas más lentas y manuales que otras, lo que libera al proyecto de algunos determinismos tecnológicos.

Se trata de la primera oportunidad que ha habido para verla construida auténticamente a escala real. Además en los próximos días se podrá comprobar cual es su verdadero rendimiento en competición, lo que significa en su conjunto una serie de retos de considerable calibre.
Uno de los desafíos de estas viviendas sostenibles es alojar una serie interminable de cableados y circuitos.
Pero no solamente es impactante e inconformista la forma de la casa, sino que también propone prototipos diferentes de instalaciones de captación. Por ejemplo para el caso de la energía solar térmica, este equipo ha inventado unos nuevos dispositivos consistentes en una simple burbuja de policarbonato con un tubo flexible de plástico negro enrollado en su interior.
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Quizá la guinda del pastel sean sus nuevas placas fotovoltaicas flexibles, desarrolladas a propósito por el equipo en colaboración con Sunpower, con objeto de que puedan adaptarse a las formas curvas de la casa.
En suma una apuesta audaz y arriesgada en la que se plantean sistemas alternativos de entender, proyectar y construir la arquitectura, con todo lo que ello conlleva de desventaja en una competición en la que es frecuente ir a lo seguro frente a la incertidumbre de lo nuevo.